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De las industrias de transformación a las flotas pesqueras o a la acuicultura, Italia se caracteriza por una producción del pescado sostenible y responsable.

A pesar de sus 8000 km de costa y del alto consumo de pescado previsto por la dieta mediterránea, que es la más habitual en el país, Italia sigue presentando un déficit en la producción de pescado. Por este motivo se han desarrollado muchos criaderos de pescado, de agua salada y dulce, y ha aumentado la producción del sector del procesamiento del pescado para elaborar conservas y congelados, desde siempre altamente cualificado. Las flotas pesqueras italianas, empresas de cabotaje y pequeña pesca principalmente, adoptan desde hace años normativas de pesca responsable y hoy los operadores marítimos se encuentran en primera línea en la tutela ambiental de las aguas del Mediterráneo y se esfuerzan en obtener la completa trazabilidad del pescado. Además, buena parte de la actividad de recogida es asignada a cooperativas de pescadores que siguen un código de comportamiento basado en la responsabilidad social. Desde hace años, en las costas del Tirreno y del Adriático está activo un régimen de «bloqueo de la pesca» para permitir el reposo biológico del mar. Lo mismo vale para la pesca en aguas internas y para las instalaciones de acuicultura dedicadas a la producción de pescado de agua dulce de cría. En algunas zonas del país siguen existiendo sistemas de pesca muy tradicionales (como la captura del atún y del pez espada y la pequeña pesca vinculada sobre todo al pescado azul) con un bajísimo impacto en el ecosistema marino.