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Italia es el primer productor de arroz en Europa, ha realizado la mayor selección genética y ha inventado una cocina del arroz única en el mundo.

Aunque los romanos lo conocían, lo usaban como medicina. El arroz es un cereal relativamente moderno en Italia. El primer arrozal se inauguró en 1468 y el primer testimonio de su cultivo es de 1475: una carta de Galeazzo Maria Sforza que manda doce sacos de arroz al Duca de Ferrara. Sin embargo, en menos de seis siglos Italia se ha convertido en el primer productor de Europa (más de la mitad de la producción continental) con una alta especialización en algunos territorios de la Llanura Padana y una constante investigación para seleccionar nuevas especies. Algunos de los arroces italianos nacieron a principios del siglo XX, como el Roma, el Balilla Originario o el Vialone Nano. La investigación genética del arroz no se ha detenido y ha creado algunos de los arroces más importantes del mundo, como el Carnaroli (cruce de Vialone y Lencino, 1945), el Arborio (1946) o el Baldo (1964) y se han estudiado arroces aromáticos como el Venere o una nueva selección de Basmati Indica (a principios de los 70). El arroz italiano cultivado en arrozal ha originado una fuerte especialización gastronómica: en la cocina nacional cada arroz tiene su plato, con un total de unas 130 recetas. La introducción del arroz en el sur se debe a los árabes (y el sartú o los arancini testimonian esta colonización) pero es entre Vercelli y Verona donde alcanza una mayor expansión, generando el extraordinario plato del risotto en la Llanura Padana.